De la herida al abrazo: Cómo el cielo me devolvió la esperanza
Tengo que empezar por decir que esto es muy, pero muy difícil para mí, hablar de mi vida, pero estoy convencida que los milagros se deben gritar, no puedo quedarme con la maravilla que Dios me permitió vivir
Empiezo por contar que soy una hija amada de Dios, esposa, madre, y ahora misionera de una hermosa comunidad que me ha ensañado que después de Dios nadie.
Realmente esperaba que si algún día diera un testimonio este iría enfocado en como Dios restauro mi hogar, más puntualmente mi matrimonio que estaba pasando por un punto muy crítico y que fue, de hecho, lo me llevo a buscar el apoyo de una gran mujer y excelente profesional.
Estaba en un momento muy difícil con mi esposo, y para mí, que siempre he sido una consentida de Dios y de mi familia, sentir el rechazo de él fue catastrófico, sentí morir y empecé a reconocer que necesitaba ayuda. Pero realmente eso de un psicólogo no lo consideraba muy cercano y tengo que ser sincera no creía que me pudieran ayudar.
Bueno y en ese momento Dios pone en mi camino un testimonio muy bello por YouTube de una mujer maravillosa, y esta mujer habla de su proyecto y me sentí llamada, la contacto y empieza un nuevo capítulo en mi vida.
Mi búsqueda realmente era porque tenía un dolor inmenso en mi alma, un sentimiento de no querer seguir y esa sensación de rechazo de la persona que un día prometió en el altar cuidarme y que ahora sentía que era el causante de mis grandes dolores. Nunca busque esa ayuda pensando en remover heridas pasada, las cuales asumía ya estaban completamente sanas, perdonadas y olvidadas.
Pero como todo es de la mano de Dios, llega Mariana a mi vida, y después de escucha atentamente todas mis quejas y lamentos me pregunta algo que casi nadie sabía, y es lo más difícil, permitir que alguien conociera ese, mi más grande secreto… pues a ella le conté que en mi juventud había abortado, pero realmente lo hice como una anécdota personal que ya había sido perdonada, confesas y aparentemente sanada.
Que equivocada estaba; inicia todo este proceso y empiezo a remover ese pasado en mi interior. Dios, obviamente, tenía todo claro y sí que había escuchado mis oraciones y mis suplicas, donde le pedía con todo mi corazón que restaurara mi hogar, pero por supuesto, él en su gran sabiduría me hizo entender que no podía arreglar mi hogar si mi templo personal no había encontrado la sanidad.
Soy una persona muy escéptica y lucho bastante con esta situación, y es que mi profesión me lleva a eso, soy casi un Santo Tomas, me cuenta bastante creer en aquellas cosas asombrosa y sorprendentes que muchos cuentan, soy más de ver para creer, y esta característica de mi personalidad ha sido un elemento bien difícil para continuar mi camino de fe.
Pero quizás por eso Dios me permitió vivir todo lo que les contare.
Y empiezo entonces a hallar en mi camino un sin número de casualidades que para quienes queremos hacer de Cristo el centro de nuestras vidas son Diocidencias… después de muchos años, pero mucho años, aparece el Papa de ese Bebe, ese Bebe que sin derecho envíe un día al cielo; aparece la amiga que me llevo al sitio donde cometí ese crimen y son ellos prácticamente los únicos que conocían ese gran secreto, todo eso entre muchas otras cosas que empezaron a remover ese capítulo de mi vida que yo ya había sepultado.
Entonces comienza este camino por el proceso para sanar la herida del aborto, el cual siendo sincera en principio nunca pensé que fuera hacer tan fuerte y liberador.
Reconocer la existencia de mi Bebe, quizás fue lo más difícil, nunca la pensaba, creí que ya habiéndolo confesado y habiendo pedido perdón a Dios de todo corazón era suficiente. Este bebe al que le quite la oportunidad de existir, después de más de 18 años, empezó a hacerse sentir, y yo que ya soy madre de dos en la tierra tuve esta vez que sentir sus pataditas no en mi barriga si no en mi pecho, directas al corazón.
Supe que era una niña porque así me lo hizo saber, y durante el proceso me pedían darle un nombre, ella me lo dijo en un sueño, y esto es algo que a mí misma me cuesta creerlo, es más si me lo cuentan lo pongo en duda, pero así fue.
Un día le hable y le dije que como se llamaba que no quería poner un nombre que no fuera el suyo, y a la madruga casi a punto de despertar una mujer me dijo su nombre y me lo repitió dos veces.
Entonces ya en ese momento sabía que era una niña y sabia su nombre, y ahora me pedían hacer una eucaristía un “bautismo espiritual” y realmente yo que voy a eucaristía casi todos los días no encontraba el momento adecuado para hacerlo y en cada sesión, Mariana me preguntaba si ya había realizado la intención y no podía sino darle mil excusas.
Empecé a organizar mis planes para mandar hacer la eucaristía, hasta le dije al Papa que lo quería invitarlo a una misa (obvio no le dije el motivo) y había pensado dos mil formas de como seria, y donde la haría, y en que horario… en fin todo estaba casi fríamente calculado, pero siempre se presentaba algo y queda allí la planeación.
Una noche, más bien una madrugada, de una manera muy similar al sueño cuando me dijo su nombre; esta vez me dijeron el nombre de un caballero, el cual realmente no conocía y me desperté repitiéndolo, se lo dije a alguien más para no olvidarlo, y vaya sorpresa que ese gentilhombre es un gran Santo de hace ya varios años, pero aun así no entendía el porqué de este santo.
Un domingo después de eucaristía y teniendo el nombre del santo en mi cabeza se me ocurrió buscar si existía alguna parroquia con este nombre, aunque realmente lo creí casi imposible, yo no conocía este santo y creía que poca gente sabría de él, ósea que era un santo algo escondido, pero la ignorante era yo, efectivamente si existía una iglesia con ese nombre.
Para mi sorpresa la encontré en mi ciudad, aunque realmente muy alejada de mi vivienda. Y como gracia divina entendí que allí era donde debía hacer su bautizo, lo difícil era el horario, acá en mi ciudad por lo general entre semana las eucaristías son muy temprano en la mañana o ya caída de la tarde, y en esos momentos por mis hijos y mi trabajo me era muy difícil, teniendo claro también que la ubicación de la iglesia era algo retirado de dónde habitualmente frecuento.
Decido entonces buscar en una aplicación que tengo y me indicaba que allí había eucaristía al medio día lo cual para mí era ideal, una hora adecuada para poder asistir.
Sin duda estoy segura que el cachudo que mete sus narices en todo lado no quería que yo viviera esta inolvidable experiencia, y entonces el día que decido hacer la eucaristía que realmente era practicante el único que me cuadraba de la semana por las ocupaciones personales; antes de ir a la iglesia vuelvo a revisar los horarios de las eucaristías (realmente se me hacía raro que hicieran eucaristía a medio día), acá no es fácil ubicar ese horario entre semana, entonces esta vez ingreso a la página de la parroquia y me llevo con tristeza la sorpresa que en el horario que allí aparecía no mencionaban la del medio día, y yo que ya estaba lista para salir desisto y casi que me resigno, pero algo me decía que averiguara bien, escribo aun número de WhatsApp donde con un mensaje automático me confirman los horarios de misa y efectivamente confirmo que no había eucaristía a medio día, pero como todo estaba en manos de Dios y mi Bebe añoraba esta ceremonia, insisto tercamente en llamar y confirmar, aunque en el fondo esperaba que me ratificaran lo que ya sabía.
Para mi sorpresa me contestan y me indican que, si había eucaristía, no podía creerlo, le solcito inmediatamente la posibilidad hacer una intención, me reciben la intención, eso sí con mucha confusión por parte de quien atiende mi llamado, pero anota atentamente lo que le dicto que puntualmente decía: por El bautismo espiritual de la Bebe Maria Gabriela…
Me dirijo hacia la iglesia con unos nervios muy extraños, creo parecidos a los que sentí el día de mi boda, encuentro una iglesia hermosa y logro llegar un tiempo antes para poder encontrarme con Jesús en el sagrario, y darle gracias por ese momento y por todo el proceso que hasta ese allí ya había sido muy hermoso, lo que no me imagine es que venía lo mejor, la cereza del pastel, el mejor regalo que Dios me pudo brindar.
Inicia la ceremonia y yo, ya estaba con una lagrimas confusas en mis ojos, no era tristeza, era una extraña emoción.
Y de repente me permite Dios, en su gran misericordia ver a mi niña en el altar, tenía alrededor de 3 o 4 años con un vestido blanco hasta la rodilla y unas mediecitas blancas también, cortas y con arandelas en el borde; tenía dos moñas en su cabello y era rizado, como el mío. Ella no me miraba, estaba feliz, sé que junto a ella había más personas, pero solo podía verla a ella, estaba sentaba en un espacio que había al frente del altar y sonreía, pero no volteaba a mirarme, sonreía bastante. Yo no quería que acabara nunca este momento, no recuerdo que tanta genta había en la iglesia, solo quería que ese momento fuera eterno. Gracias Dios.
Cuando pase a comulgar y me arrodille le pedí a Dios que me permitiera abrazarla y me dio la gracia de sentir sus bracitos sobre mi cuello, como olvidar esa sensación.
Ya hace un tiempo sabía que ella estaba con Mamita Maria y con Jesús, pero haberla visto, tan bella y feliz fue el regalo más grande y la confirmación más hermosa de la misericordia y el amor de Dios.
Nunca voy a poder olvidar, y nunca querré olvidar, todo el proceso y sobre todo esta cereza maravillosa que Dios me brindo.
Bueno y de rodillas en esa iglesia antes de iniciar la ceremonia y viendo la imagen del santo estoy convencida que son amigos y ella decidió que su bautizo fuera en la iglesia que lleva el nombre de su amigo, ahora también amigo mío.
Esto ha cambiado mi vida y no podía quedarme con este milagro solo para mí, no sé a quién va a llegar esto, pero estoy segura de que Dios lo pondrá en el camino de quien lo necesite; o porque van a tomar la peor decisión de acabar con una vida inocente, o porque ya lo hicieron y sus Bebes están esperándolas en esa iglesia para entregándoselos a Dios como debe ser, llevándolos a un bautismo espiritual ya que les quitamos el privilegio de vivirlo en vida.
Ahora las cosas para mi tiene otro sentido, aunque sigo con diferentes situaciones en mi vida que a momentos me arrugan el corazón, recordar todo esto, es un aliciente maravilloso, el saber que ella me espera cuando Dios me llamé y que me dará un fuerte abrazo me genera una paz indescriptible, como indescriptible fue todo lo que viví.
Dios bendiga inmensamente a quien sea que llegue este mensaje y le dé la sabiduría para hacer lo correcto, hacer la voluntad del Padre.


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